Aunque hace calor no será tanto como la última vez, y solpa un airecillo que tal como es el trazado nos dará de cara en la ligera subida de la carrera y en el regreso de la bici (los ciclistas siempre fijándonos en el viento, jejeje).
Llego temprano, así que recojo tranquilamente el dorsal, charlo con Charo y me reuno con Pablo para acercarnos juntos al box a dejar las bicis y calentar un poco. No he hecho una preparación muy específica la semana anterior, y como siempre tengo la sensación de que voy a ir asfixiada. Pero lo importante es disfrutar de la carrera.
Se acerca la hora, y toca colocarse en la linea de salida, saludo a Lala y otras chicas que van siendo conocidas de las otras carreras, y en un momento suena la bocina y empezamos a correr. Según mi costumbre no hago una salida fulgurante, aunque esta vez no me tengo que pelear con el pulsómetro ya que ha decidido marcar bien. El circuito es de superficie mixta y pácticamente llano, a partir del primer giro ocupo la segunda posición aunque hay un cambio en la primera plaza. No tardan mucho en empezar a llegar los chicos que da la sensación de que están corriendo a toda pastilla. Yo sigo sin cebarme, tengo la sensación de que la primera es la misma de Villanueva y supongo que irá apretando el ritmo. Pero yo no me quiero quemar, prefiero ceder un poco ahora y llegar con fuerzas al resto.
Entro segunda en el box, y nada mas iniciar el recorrido hay una caida delante. Por lo que se ve a algunos les da lo mismo la integridad de los demás, y un "ejemplar" decide adelantar trazando una diagonal de izquierda a derecha tan ajustada que al pasarme roza mi rueda delantera. Por suerte no me voy al suelo, pero no puedo evitar acordarme de parte de su familia que seguro que no tiene la culpa de que ese tío sea un cretino.





